domingo 29 de agosto de 2010

La estrategia, ¿concepto real o puro marketing?

Esta vez quisiera hablar sobre algunos términos que se tornan muy de moda y que todo el mundo quiere usar para sonar más inteligente o muy leído, pero en el fondo uno no sabe que significa todo eso. Es muy común escuchar a algunos profesores sobre las inversiones estratégicas, sobre el conocimiento de un mercado, sobre algunas tácticas comerciales, todo se reduce a algo más genérico como la ESTRATEGIA.

Estrategia es una de esas palabras complicadas que se han puesto de moda y que sirven para tratar de hacer más “sexy” algún tema o una propuesta que alguien quiere vender a los demás. Pero, ¿hasta qué punto algo es estratégico? ¿No será que se está usando demasiado este tipo de términos para, por ejemplo, vender más cursos en las universidades, adornar mejor los CV´s de algunos profesionales, entre otras cosas?

A veces lo estratégico está más de acuerdo con el sentido común que con algún tipo de pensamiento estructurado y sistematizado acompañado por un serio análisis que permita el desarrollo de una estrategia a seguir. Muchas veces este proceso de planeamiento (por lo menos formalmente) es saltado en las empresas y aplican el viejo y conocido sentido común que en algunos casos es acompañado por una gran dosis de experiencia. En las empresas familiares se le conocería como el olfatillo de negocios que ha dado buenos resultados según la evidencia empírica.

Ahora, no se trata tampoco de satanizar estos términos. Lo que me parece importante resaltar es que se ha perdido la objetividad y claridad para usarlos; ahora pareciera que es algo más de índole “marketera” usar estos términos para que uno parezca ser más inteligente o mejor profesional. La verdad es que uno puede simplemente no aplicar estos términos en ninguna parte de su análisis pero si usar los conceptos que están detrás de ellos (cosa claro que no muchos de los “estrategas” hacen).

Muchas personas hablan de la estrategia de la empresa y de cómo se debe implementar siempre, claro, siendo genéricos y nunca acompañando de números que puedan sustentar las propuestas, esto sumado a una persona que es buena vendedora y sabe manejar su audiencia es la fórmula perfecta para ser un “consultor estratégico”. Y vaya Dios a saber si en verdad lo es.

Al final son este tipo de personas las que causan la explosión “marketera” de estos términos administrativos; las empresas quieren contratar a un “consultor estratégico” que les diga lo que ya saben; las universidades aprovechan esta demanda y lanzan una carrera de “Administración Estratégica” enfocando lo poco o nada que enseñan a un concepto que tampoco tienen claro y que al parecer tampoco quieren tenerlo.

Para terminar, no voy a caer en la pelea de tratar de definir algo pues en serio esa es la tarea de algún PHD que esté aburrido de enseñar a los maestristas. Lo que quiero es hacer notar que muchas veces no le hacemos caso al sentido común y nos embarcamos en estudiar mil cosas que lo único que hacen es reforzar nuestro propio sentido común, pero que estrictamente no nos dejaron ninguna enseñanza.

Diego Leyton